martes, mayo 15, 2012

Las cosas que fueron y son

La cosa se complica cuando se llega a donde se guardan las cosas. Porque por mucho que sólo queden las que son y fueron de uno... algunas fueron también de los dos. Son de los dos. Y entonces la mano duda a mitad de camino entre coger o no coger, tocar o no tocar. Si una vez cogido llevará hasta nuestra cara la superficie que nos roce las mejillas. Si por el contrario querrá lanzarlos lejos, como aviones de papel.
Sin duda sale más a cuenta dar la vuelta y correr rumbo a otra cosa. Pero por la casa nos esperan los espejos, que nos muestran que el frío carril en la mejilla ha abierto vereda para otras lágrimas.
Y entonces no hay nada que hacer. No se debe hacer nada. No hay que descolgar los teléfonos, no hay que lanzar gritos por las ventanas. No hay nada que hacer porque no hay nada. Y porque no había nada ahora sólo quedan cosas tuyas allá donde se guardan las cosas.
Por mucho que se te llene de lágrimas la mirada.

martes, noviembre 16, 2010

Pelos por ideas

Rascándome la cabeza me hice heridas, y tirando de lo que creí pelo me saqué una idea. Era mala, así que la dejé caer al suelo. Me dijo mi madre "joder eres un cerdo". Y yo le dije que no hubiera dicho lo mismo si la idea hubiera sido buena. Ahora que no escribo nada busco pelos míos por el suelo, por si llevaran amarrada una idea. Por mala que sea.

lunes, noviembre 08, 2010

Deshora

La deshora lo mismo bate que asienta, precipita. Y no somos probetas y vasos aunque tengamos mucho de hueco en espera. No somos tantas cosas que casi nos definimos por reducción al absurdo. Somos un tiempo suelto en un compás. Somos un silencio de fusas. No somos notas más que unas pocas atinadas veces. No somos más, y apenas somos. Somos flecos de palabras sueltas. Muertas. En la deshora.

jueves, octubre 28, 2010

A la pata coja

A la pata coja el mundo se ve como cámara en mano perseguido por Godzilla. Se enfoca porque ya se sabe que las cámaras capturan fielmente el movimiento, pero intentar parar el entorno en una sola fotografía arroja tan sólo una tibia frustración de desenfoques nada gaussianos.
Sólo sentado, más bien atrapado, acorazado de manta, toman definición las cosas. Pero el hacer es cuestión de correctas posturas. Y la mía es una postura... a la pata coja.

domingo, octubre 24, 2010

Formas

Defecto de forma. Le fallan las formas.

Las palabras, tan fuertes en ocasiones, se dejan otras muchas manipular, zarandear, tergiversar e incluso deformar por el tono, la postura, el volumen, el gesto... Supongo que es lo que hace grandes a los grandes actores: su capacidad de dar, a las mismas palabras, profundidad, calado, o ligereza y humor, lo que sea, que les diferencie para bien de otros intérpretes menos grandes.

¿Deberíamos acaso todos recibir breves lecciones de interpretación del lenguaje? ¿De cómo pronunciar, mirar, fruncir, para que el mensaje final se parezca lo más posible a su gestión original?

¿O acaso deberíamos estar mejor equipados para el sobreseimiento, para la indiferencia, para poder pescar en el mar de muecas y contorsiones la naturaleza del mensaje?

Dirán algunos (si me leyeran, claro) que a los psicópatas es lo que mejor se les da. Otros que el lenguaje no sólo son las palabras (aquello de las líneas tonales). Y tendrán todos razón.

Porque incluso yo mismo, que vine sin querer en el fondo concluir nada, a veces reniego de la forma y otras la hago, como por ejemplo cuando escribo o cuento, principal argumento de mis exposiciones.

Vamos, que nos metamos todos la metonimia por el culo, según gustos.

Sed buenos.

viernes, octubre 22, 2010

SAT

Vuelvo por desgracia (o, con miras esperanzadas, por suerte) a verme postrado en un sofá y condenado a paseos cortos amuletados por el eufemismo de pasillo con el que cuenta mi casita.

Curiosamente (el que no se consuela es porque no quiere) la nueva (más que nueva, vintage) postura me brinda la dosis de rutina o estabilidad contextual (atiza) que llevo demandándome y usando como excusa para no pasar por aquí.

En estos días míos copados con analgésicos, zappings cortos, mucho Final Fantasy XIII (pues... sí, al final sí) creo que podré dedicar minutos a retomar lo que nunca debió ser abandonado.

No nos engañemos: twitter, pero sobre todo facebook, han contribuido a mi dejadez. Recuerdo los vídeos que ponía por aquí (aquellos lunes al vídeo), o mi agenda de los viernes (terrible documento). Ahora La mala lengua se me desgasta en 140 caracteres o en estados de facebook a tenor de los programas que sobreveo desde mi poltrona.

Dejar mi blog para menesteres más literarios no es sino condenarlo, porque no soy García Márquez, ni Gala. Así que no queda otra: o cerrarlo, o volver a hablar con él.

Porque como decía el maestro, hazlo o no lo hagas...


Sed buenos.

jueves, septiembre 16, 2010

Las musas

Las Musas son, por lo que a mí respecta, todas juntas, de la mano y en pelotas, tan sólo una parada de Metro.

Y no es que haya estado yo nunca muy de acuerdo con Picasso, porque a mi la inspiración me ha pillado sentado muchas veces, pero de pie muchas otras. Lo que sí es totalmente cierto es que cierta maña de costumbre es necesaria, que no suficiente, para crear algo más allá de cuatro frases medio gráciles de twitter.

Y por eso sigo como Raquel. Ahora por ejemplo en el intento de retomar este blog que tanto me ha dado (bueno y malo) escribiendo con la señora Ana Rosa (AR) Vs Esperanza Aguirre de fondo (bueno vs... ni que fuera Francino, pasteleo vaya). Pido por tanto se me disculpe si digo alguna soplapollez no habitual.

Busco irme a la noche para evocar aires más habituales, aunque a vueltas del pobre resultado me recuerdo que, durante los últimos tiempos, este blog se nutrió de mañanas casi lo mismo.

Pues eso. Que ando a ver si retomo algo que hacía.