martes, enero 13, 2009

Invierno, todavía

Hielo que ayer fue nieve formando rocas de rigor confuso que cubren las baldosas ayer felices con sus nuevos ropajes. Un aire frágil, fino más aún cuando nos roza de canto, se empeña en almorzarse nuestras ganas de quietud, mas a cambio deja en la patena un rubor que arranca sonrisas en ajenos, pues evoca un corazón que aviva el fuego como sana competencia. Dedos que ya son ramas, que articulan como pueden, que se esconden. Y un infierno calmo, tranquilo, esperándonos tras las cancelas.
Es invierno, todavía.