miércoles, febrero 18, 2009

La mala lengua v2.0

Miradas

Tal vez deberían incluir, en esos mensajes instructivos a los que nadie presta atención (no sentarse sobre el pasamanos, por favor permaneza a la derecha...) uno que dijera: si no es usted afín a la naturaleza humana, no baje ahí a abajo. Porque si eres un zopenco incapaz de comprender la situación en la que habitas, el entorno en el que desplazas, y por tanto, miras con odio, y despotricas por lo bajo a santo del pobrecito pintado entero de UniPost, que a parte de tirarse lo que le queda de mañana (toda) repartiendo publicidad por unos buzones que se le abren acompañados de muchos timbrazos y pocas frases (las pocas veces que coges el folleto del MediaMrkt... ¿has dado las gracias al repartidor?) y dando paseos a la intemperie (qué envidia, por Dios, qué envidia), es obligado a llevar el carrito en el metro, a las 8:30, con lo que eso conlleva... que sepas que yo te estoy mirando a ti con un asco que deja a tu odio silbando el puente sobre el río Kwai. O si eres un retaco rebosante de ira que está decorado por fuera con motivos y tejidos tales que, además del pelo largo, tienen como función indicar que cuando vas al baño, cualquiera sea el motivo, siempre apoyas la carne sobre el aro de loza, y murmuras nadie sabe muy bien el qué (porque en lugar de tener dos cojones y volverte y decir lo que sea que te incomoda, a parte de ser como eres, prefieres seguir abanderando la misera) mientras miras con toda la ira que se te ha metido entre las magadalenas (amén de la mermelada) al pobre chaval que, cascos en mano, parece que te ha molestado haciendo... ¿qué? Sabe que también a ti te miro con desprecio.

Y aunque en el fondo de igual como les mire, porque eso no les adoctrina, compenso el flujo mundial de miradas rencorosas, y el equilibrio cósmico se mantiene, y el número mundial de migrañas al mes baja un 0.3% (que hablando de número mundiales, son muchas cabezas cabronas menos).

Otra cosa... otra cosa son los imbéciles que empujan a la gente en los garitos de copas, y luego se ponen chulos, los que se ríen. A esos no me basta con mirarlos. A esos les presento a mi amigo Dani.

Y, para acabar, que últimamente ando de un locuaz que pasma, diré que:

Según salgo del metro, ese metro que es un pozo de deseos y anhelos humnanos, me adelanta escaleras arriba (¡cómo es posible, con lo rápido que eres! habréis pensado... pues bien, sabed que iba leyendo) un tipo... que no conforme con llevar un traje beige claro con rayas marrones algo anchas, y una camisa y corbata a juego con la cosa, remata la indumentaria veraniega con un zinturón y zapatos perfectamente combinados. Que no lleve abrigo me sorprende, porque aún refresca a esas horas. Que use un traje de verano en febrero me importa bastante poco. Pero que con su atuendo, sus complementos... me lleve unos calcetines azul oscuro... es para presentarle a los arriba mentados, y dejarle una tarde de té con ellos.

Ale. Que llevo tres diitas.

Y por si hay dudas...

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publicado por Ángel Serrano @ 1 comentarios   Comentar

1 Comments:

A las 18/2/09 12:08, Blogger lágrima comentó...

Muy monos los calcetines.

 

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