lunes, abril 20, 2009

Viento

Es cosa del viento, en el fondo.
Si racheado, bajo, traidor... se hace difícil cualquier intentona. Es casi mejor, entonces, dejarse caer, o alzar, llevar en fin, a donde el viento caprichoso antoje.
Estas veces, si bien son las menos, parecen, por agónicas, eternas, constantes... siempre presentes.
Porque cuando el viento, por fin, ofrece dignidad, respeto a la causa, horizontalidad en fin, el tiempo corre rápido, alegre, resuelto... como el cielo bajo nuestras alas.


Aleteando.

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publicado por Ángel Serrano @ 0 comentarios   Comentar
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