La comedia andaba con un olor a mierda fina que daba arcadas de sólo pensarlo. Es lo que tiene la comedia de enredo, que los intrincados hilos de la trama se enroscan entre los orgullos personales, y a la que uno va y se pasa de frenada le deja a otro, que a lo mejor incluso es pariente, dos marcas de neumáticos justo a los lados de la aorta. Y así claro, ni órgano ni válvula que se relaje.
Aunque Iniesta gane la champions. A mí de la copa sólo me lucen las orejas.
Malversando prosa. Qué digo.
Aunque Iniesta gane la champions. A mí de la copa sólo me lucen las orejas.
Malversando prosa. Qué digo.
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