jueves, mayo 07, 2009

Hablemos de Peri

Peri es un amigo de mi padre. Se quedón en casa con él mientras mi familia venía a mi comunión (hace más o menos 19 años). A santo del sacramento me regaló un reloj viceroy que posteriormente perdí. Tenía la correa y la esfera negras. Me dijo "que sé yo que a ti te iban los relojes con esfera negra". Je. Tengo 10 relojes. 5 de ellos tienen la esfera negra. Cosas pasan, oye.

Era divorciado, de una amiga de mi madre. Le ofreció a mi madre hacerse cargo de mí cuando murió mi padre. Ganaba mucha pasta con su empresa de fontanería, y vivía al lado de mi colegio.

No obstante, muerto el padre, se acabó el contacto.

Siendo como era que la fontanería estaba en la calle Ramos Carrión, una vez, antes de ensayar (en saturnino calleja, esos locales changó...) me acerqué a verle. Alegría no es la palabra. Encantado de verme tan alto, tan fuerte, tan persona. Eso fue hace 9 años.

Y hace dos días, mi madre le llamó. La razón: la reforma de la casa que he heredado. El contenido... mi madre habló con él dos horas. Dos horas por teléfono. Yo, al llegar, tomé el relevo, y hablé media. De la obra, sobre todo. De lo demás me contó mi madre cuando colgué.

Peri tiene sesenta años. Se divorción con treinta y pocos. Sin pareja estable desde entonces. Su padre le dejó en herencia la fontanería en la que él ya trabajaba. Lo que se compró después: un chale, otro local... A nombre suyo y de su hermana. Hermana cuyo hijo nunca llegó a terminar un curso de fontanería de 2000 euros que su tío le pagó... para que se acabara quedando con el negocio. Aun así, el pollo trabajó allí, claro, porque esos oficios se aprenden a la antigua usanza también. Peri, a falta de familia conseguida por su cuenta, se dedicó a la suya propia, y a currar.

Pues bien. Se murió su hermana, y el cuñado y el sobrino hicieron lo posible por quitarle todo lo que tenía. Qué tontos, ellos eran todo lo que tenía.

Mi madre me lo cuenta después de que él me diga que echará un vistazo a la casa, que su albañil me pasará un presupuesto... que él se encarga de mi baño y cocina...

Peri tiene sesenta años. Podría ser un personaje de un cuento mío. Está solo. Tiene su fontanería, sus escarceos amorosos, y nada más. Mi madre se plantea si será posible acercarlo de nuevo sin que Pepe se ponga celoso. Yo, por mi parte, creo que en vez de hacerle un cuento, lo que haré será hacerle visitas. Que le vendrán mejor.

Amigos que uno encuentra por el camino, y que necesitan de nuestro paso para seguir andando.

Perdón, a lo mejor esto no os importaba en absoluto.

4 comentarios:

lágrima dijo...

Yo sabía lo de las esferas negras y por supuesto, que te encantan los relojes, lo que no sabía es que lo del negro venía de tan temprano. Ya me contarás cosas de tu casita. Un besazo rey.

Monsieur dijo...

Entre la floristería, el cristalero, junto al zapatero y con una farmacia por ahí mismo...

Sergi García dijo...

Me ha encantado...

Cuento y visitas s´il vous plais

Anónimo dijo...

Precioso, sencillamente precioso, además ahora todos conocemos al Peri.