lunes, junio 01, 2009

Alimento

Lo malo de las lágrimas de noche es que por evitar regar la almohada y ahogarnos en la marisma de sus pliegues, cazamos con la lengua todo lo que corra rostro abajo.
Peor es aún, si cabe, si tenemos en cuenta que su sabor salado nos quita el hambre de medianoche, pero nos deja a cambio un gusto a soledad y tristeza que no alimenta, sólo invita a seguir llorando, aunque sea mañana.

Lo siento. Sigo con lo mismo.

4 comentarios:

lágrima dijo...

A veces es mejor mojar la almohada, a veces hasta tiene más valía. Un besazo

Perico dijo...

Mientras no mojes las sábanas...

Perico dijo...

De todas formas, hay que consolarse. Los hay que están peor. Mucho peor. Y si no...

http://www.marca.com/2009/06/02/futbol/futbol_internacional/1243929277.html

Sergi García dijo...

Ayer ni te oí... el teléfono se estaba cargando fuera. SORRY