Nunca me hago promesas de año nuevo. Por no mezclarme.
De hecho, tras años de absoluto fracaso académico en la UPM, he pasado a no prometerme nunca nada, para no defraudarme a mí mismo después. Este año voy a ir a clase, por ejemplo. Ya, claro.
Es 31 de agosto. Y sucede que esta temporada que empieza tiene ciertos elementos que tal vez pudieran ser buen motivo, en sí mismos, para plantearme algún reto personal de los que necesito plantearme.
Hechos consolidados:
- Soy trabajador indifefinido.
- Empiezo este mes con la reforma de la casa (obras, baldosas, muebles... madre. Y yo lo hago solo).
- El 4 de noviembre comienza el máster de diseño del que ya me he matriculado.
- Para octubre-noviembre sale mi libro de cuentos.
Promesas que no valen nada:
- Adelgazar!!! Hasta la abuela del Talayero me lo suelta. No me vale la mitad de mi ropa, me siento una puta foca. Pues eso. Y todos sus actos devenidos.
- Forma física. En línea con lo anterior, pero a tenor del dolor constante de rodillas, y sabiendo que habré de postponer la operación a la temporada siguiente, tengo que mejorar esto. Por el dolor.
- Escribir la puta novela. Ya no es una idea gorda. Ahora tengo dos. Y la convicción de que no necesito una historia enrevesada, o mucha trama. Necesito sólo una historia, y afrontarla desde mi madurez actual, desde lo que sé. Lo que ya sé. Y usando mis palabras.
Por lo demás, buen finde, empezado en viernes. Por lo de siempre. Mis amigos. Que culminó mala semana, por volver al trabajo, por el calor, por las frases condicionales.
¿Estamos todos ya? Pues venga. A ir pagando los recibos de la luz.
Ah, y sed buenos.
1 Comments:
Eso solo puede significar una cosa. Squash !!!!!!!!!
Te espero en la pista puta foca !!
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