15 mg
Qué bien.
Tirando de pastillas para no destrozarme. Uno que me ate. Otro que me ponga guantes. Y mi madre poniéndose cada vez más blanca al ver el estado en el que salgo de casa, y el estado al que llego 10 minutos después de volver. Al menos, con verme moverme, hablar, coger las cosas, se ahorra lo de no te rasques. Ahora dice tómate el tranquilizante. Y me lo tomo. No sé si alguien puede comprenderme... Anoche, cuando cogí el coche para ir a ver el partido... Bastaba con verme mover las manos.
Lo siento, no está el blog para literatura. Han vuelto. O no se han ido. Y yo con heridas.

miércoles, octubre 21, 2009
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