viernes, octubre 02, 2009

Despedirse/piano

¡Despedíos de los cuentos que en el blog aparecen! La lógica, que aplasta cuando está afinada en Re (Don't call me daughter... ni de coña, pero me tiro el farol) imponen que a partir de ahora luzcan sólo vía Mandala, y tal vez vía personal: hand to hand, mail by mail. A saber.
El caso es que tras llevar el boli nuevo y maravilloso... lo acabo usando para pintar, explicar y anotar, porque el contrato que me vincula, que me publica... se firmará otro día.

Y hoy... me he levantado cantando Peces de Ciudad. Hay que joderse. Puto Sabina. Divina Ana Belén. Para quitarme el mal sabor de boca me he puesto 34 (tiene un pariente primo de primera generación) versiones del Piano Man (incluida la de la mujer del minero)... hasta acabar pensando que si Marcos toca el piano y la armónica, y Dani la bandurria (que suena de fondo) yo... soy perfectamente capaz de destrozarla. La vena hinchada en el cuello, la cara roja, la borrachera... son cosas que clavo, como el tío Billy (que para dejar claro que la canción era suya metió su nombre dentro). Lo de cantar yo... pues no se. Gané del nuevo el duelo Promesas que no valen nada. Y me marqué 8500 puntacos con... i wanna kiss you but your lips are venomous poison... El tío Alice Cooper.

A ver cómo me van saliendo las cosas... ¿no? Que tengo un cuaderno negro, Uno, que ya tiene cosas anotadas...

Por favor. Cogedme de la mano al andar... que me gusta saltar los bordillos con alegría.

Vamos allá.