miércoles, noviembre 25, 2009

168

Se me ocurren cosas. Claro que se me ocurren cosas. No todo el rato, no todos los días. Ya no, por aquello de la ocupación. Pero se me ocurren cosas.
Luego voy y las apunto. Eso es diferente. Nada de frases crípticas en post-its sobre la mesa de mi casa. No. El cuadernito. Y bien explicaditas, para que luego no piense aquello de: ¿qué coño quiere decir esto?
Cosas, ya digo, sobre lo que veo (sí, mucho metro, pero es que en el metro hay mucha gente): gestos, ropas. Me fijo en ellos y en ellas. En todos. Aun leyendo. Si levanto la mirada para ver por qué parada voy, de paso sondeo al personal. Igual hay algo que apuntar.
Pero claro, luego va uno y devuelve la vista al libro, y pasa lo que pasa.

Tareas para hoy: soltáis el ratón, la tiza, el boli, el pijama, lo que sea... y vais corriendo a la librería más cercana y os comprais el libro Pastoral Americana, de Phillip Roth. Lo abrís por la página 168 y os la léeis. Y entonces ya podéis volver a lo que estábais haciendo. Si podéis.

Yo, con las cosas que se me ocurren, a punto he estado de irme a casa. Y dejar mi idea de escribir una novela, y dedicarme a la taxidermia, o la sexación de pollos. Porque lo de escribir, como lo de este hombre, no creo que me salga nunca.

Sed buenos.