miércoles, diciembre 02, 2009

Parménides

A él, que le cose y le descose el peor monstruo jamás visto, le envidio. No por Sascha Vykos, aunque desde luego tiene que ser sujet@ interesante de tratar. No, sino porque cada noche renace con unas nuevas formas, un nuevo cuerpo, una nueva estructura. Y claro, se me olvidaba, porque uno no deja nunca de ser un Assamita.

Y digo esto, que sólo unos pocos entienden... a santo de que pasadas las agujetas que me hacían moverme aún más torpemente, los tirones que le pillaban a uno desprevenido... lo que queda es mi querido dolor de rodillas subiendo las escaleras. Y a Parménides le duele el alma negra, pero no las rodillas.

Corolario: qué difícil salir en un periódico (no de casualidad, sino siendo el sujeto de la entrevista) y qué poco resultado ofrece. Ayer, mi foto enorme... que no llegó a ver nadie (Silvia, que se lo encontró, Bea que lo gestionó, Miguel, Cris y mi madre... que se lo enseñé). Poca notoriedad oye.

2 comentarios:

Eme dijo...

la notoriedad, el reconocimiento de los hechos, suele ser póstumo.
El problema es que en ese deseable prolongado tiempo de vida, da tiempo a embarrar los éxitos, o a no acumularlos y que el tiempo los borre.
Como ventaja, que lo escrito permanece.

Bea dijo...

Bienvenido a mi mundo. Ten paciencia, esto es una carrera de fondo y ayer fue el primer paso.