jueves, abril 30, 2009

Conversaciones perdidas

De retazos que se escapan por ventanillas abiertas, que se cuelan entre brazos, entre caras.
Con esas palabras construyo mensajes que me llegan, como papeles envolviendo una piedra.

Podría crearlos suaves, ligeros. Pero no me sale. Sólo consigo hacerlos pesados, afilarlos por los bordes. Que hagan daño.

Y es, en el fondo, un ejercicio de autolesiones. Porque las palabras están ahí, y soy quien las ordena de aquesta manera.

Irme.

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 martes, abril 28, 2009

Cuentos para sonreir

Pues, como me lo han preguntado... lo pongo.

http://casadellibro.com/libro-cuentos-para-sonreir-i-premio-algazara-de-microrrelatos/2900001313016

Ello.

PD.- Por si alguno no se entera. Dentro va uno mío. Gracias.

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 lunes, abril 27, 2009

Ni puto caso

O una total falta de creatividad...
O de atención.

Como para preguntaros por el libro.

En fin. Iluso.

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 jueves, abril 23, 2009

Todo es cuestión de tiempo

0.
Todo es cuestión de tiempo, cuando la mente es inquieta. La mediocridad acaba con el lustre, lo torna en pátina deslucida, sosa. Sólo la actividad creativa da juego, regocijo y desafío a las ideas creativas. Sólo el salto les basta, no la carrera.
De ese ajetreo, de esa inconstancia, nace el talento que reconoce el ajeno, que aplaude. Luego es verdad que viene la logística, el proceso, la producción. En fin, el sistema. Y meses, años, horas, de intenso trabajo, de dedicación tenaz, de obsesión. Vamos, de algo que desdice la asociación coherente, pues no es menos inquieto que el acto primero, no es menos creativo, porque cada detalle brilla, reluce.
No obstante el ajetreo es al fin y al cabo siempre el mismo. No en su fondo, o en las aristas del poliedro que todo lo enmarca. Es, como siempre culpable, la forma. Y de pronto un día al despertar lo que espera es más de la misma cosa, que diseccionada, examinada de cerca es bonita, interesante, intensa, pero desde el alto del albor de la jornada no es más que sucia y torpe rutina. Otro día lo mismo. La pátina.
La envidia que despierta en los demás, saberse posicionado en el punto en el que mueren las vías de los sueños de otros, el respeto, el alcance… acaban por ser sólo un destello distinto de color en el mismo paisaje gris. Sólo valen cuando uno las ve delante. Detrás son una mota más del polvo acumulado.
Por eso los finales tienden a ser diferentes y dispersos. Y no sólo los de las historias, que en aquellos casos de genio evidente tienden a ser cada uno, en sí mismo, una explosión de arte, una condición, una firma, una causa más, un desplante. Son los suyos propios los que difieren. Pocos acaban haciendo para siempre lo de siempre. Muchos acaban criticados, incomprendidos, echando de menos el reconocimiento que apenas un parpadeo antes casi echaban de más. Añorando el prestigio. Algunos, muy pocos, logran barnizar de mística, de arte sumo, de imposibilidad, los últimos sucesos de su obra, y de tal modo alcanzan el altar de lo imperecedero, el olimpo, la gloria.
Esto, que de todos es de sobra conocido, lo es más, y a la vez menos, por los mismos implicados. Más porque sólo ellos conocen la verdad de los momentos: el temor a la luz, la santidad del ocaso, la altura, el abrazo… Menos porque la perspectiva les es negada por principio. Y cuanto más intentan extenderse más allá de su centro para plegarse a los mejores designios en función de lo sabido, intentando salvar su forma, más se desvían, se tuercen, pues la torsión de la postura les parte el alma en el punto más débil.
J.C. Emuer tuvo una idea una noche. Su duda se había ido escondiendo de su conciencia parapetándose en los rincones que dejan a oscuras los gesto más violentos, los sueños discontinuos. Pero las sombras casuales tienden a no ser profundas, y las dudas que se alimentan de cada frase inacabada, de cada pensamiento iniciado en dirección obtusa, crecen sin permiso, son consciencia, hasta mudarse por necesitar más espacio a lugares que no podemos pasar por alto.

1.
Emuer fue razonando, y convenciéndose, de que su arte andaba muy por encima de los materiales disponibles.


Y ahí se me acaba la cosa. ¿Alguna idea, para seguir?

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 martes, abril 21, 2009

Manuscrito encontrado

Aun sabiendo que debo muchas explicaciones, haré como si no las debiera. Es más fácil aletear si se mira hacia delante.

Bueno. Hablemos de literatura (ni modestia ni hostias).
Al margen de que me publicaron un cuento en el libro más feo de la historia... y de que a lo mejor para antes de verano tenemos una antología de cuentos ejclusivamente mía... vengo a hablaros de otra cosa.

Lo de que Cervantes se encontró el Quijote no lo sabe mucha gente. Mucha de esa gente que no lo sabe, sabe a su vez, o cree que sabe, que el susodicho libro empieza por "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..." Que no se quieren acordar del nombre, pero de lo que no se acuerdan, porque no lo saben, es del moro que escribió en realidad el libraco. Y de que la cosa no empieza así. Vamos, que se lo hagan mirar. O que se lo lean, coño, que es el segundo libro más traducido después de la biblia (Nácar Colunga no por favor).

Lo de que el Lazarillo es anónimo nos suena más. Pero si preguntas por el autor a la plebe... bueno, qué cosas se me ocurren. Si la plebe tampoco sabe cuándo Christopher Columbus descubrió América (ni cobi, ni curro, ni desfile ni hostias).

Bueno, pues yo me he encontrado un escrito. Que no manuscrito.
Sospecho que es mío, porque está en mis documentos. Pero oye. Una página bien apretada de letra que no sé para dónde tira. Ah, y estructurada en capítulos (pretencioso soy oye, una página y me da para particiones).

El caso es que me parece que es un pena andar perdiendo ideones. Así que no sé qué hacer.
O sí.
Porque antes del tormentón que se avecina, debido a la intención que tengo de preguntaros por todos los detalles concernientes al libro que publicaré (que si ilustraciones, órdenes, cuentos que sí y que no, propuestas de portadas...), me gustaría empezar a testar si vosotros, tímidos lectores, estáis para opinar. Así que llega finales de abril, principios de mayo: el mes del preguntón, na na, el preguntón.

Primera pregunta:

¿Plancho aquí mañana el texto y me sugerís ideas para tirar pa'lante (que no tengo ninguna)?

Pues eso. Empezad a coger la dinámica, que va a ponerse la cosa seria.

Todos.

Os espero.


(ah, el archivo tiene por nombre "Todo es cuestión de tiempo", por si alicienta)

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 lunes, abril 20, 2009

Viento

Es cosa del viento, en el fondo.
Si racheado, bajo, traidor... se hace difícil cualquier intentona. Es casi mejor, entonces, dejarse caer, o alzar, llevar en fin, a donde el viento caprichoso antoje.
Estas veces, si bien son las menos, parecen, por agónicas, eternas, constantes... siempre presentes.
Porque cuando el viento, por fin, ofrece dignidad, respeto a la causa, horizontalidad en fin, el tiempo corre rápido, alegre, resuelto... como el cielo bajo nuestras alas.


Aleteando.

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 jueves, abril 16, 2009

En lo alto

En lo alto del filo de la realidad hay un columpio amarillo. Tiene la cadena oxidada, y las bisagras, y chirría cuando el viento lo mece a uno y otro lado.
El columpio se apoya sobre patas cruzadas, adelante izquierda, atrás derecha. Y el viento que lo obligaría a caer le salva la vida pensando en cobrarse la presa que cuelga, y se deja llevar, para escapársele luego, una y otra vez, chirriando libre, temblando.
A veces sueño que me siento en la silla. Que salto, bailo, ahora aquí, ahora allí. Como un vals. Que nada más importa, sólo yo, y el viento, y la realidad saliendo y entrando de mi vida, ahí abajo. Pero entonces siento miedo, es vértigo, es mentira, y quiero bajar. Tocar tierra. Pero el columpio no para, el viento no cesa. Y sé que el filo donde se apoya cortará mis pies desnudos si los apoyo. Porque siempre me sueño con los pies desnudos.
Entonces despierto. Y tardo luego en dormirme. Porque sé que en lo alto del filo de la realidad hay un columpio amarillo. Y mi vida chirría, porque tiene la cadena oxidada. Y las bisagras.

Sigo sin estar...

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 lunes, abril 13, 2009

Barro

Tiene las patas enganchadas, enlodadas. Y aletea con todas sus fuerzas. Por momentos parece que levanta, que se libra, sale el sol y le seca las salpicaduras sobre las alas. Se parten los manchones, caen polvo de vuelta al barro. Pero la matriz está húmeda, tierna, herida, y aferra su presa, porque nada más le queda.
Tiene las patas enganchadas, enlodadas. Y aletea con todas sus fuerzas. Por momentos se vence, cede, es tragada. Se deja ir, porque no vale la pena. Por que es demasiado difícil. Porque es demasiada la pena. Cesa, y sale el sol, y se endurece la costra que la retiene, y se deja ir adentro, adonde duele, donde la tierra es tierna, y es húmeda, porque está herida. Y por eso aferra su presa, porque nada más le queda.
Tiene las patas enganchadas, enlodadas. Y canta una canción que sabe a niebla, que pide auxilio a las nubes pasajeras. Que habla de dolor, de resistencia. Que habla de volar de nuevo, batiendo al viento las alas llenas de sonrisas. Que habla de que sabe que si aletea fuerte, con todas sus fuerzas, saldrá del barro al fin, de vuelta a casa.


No puedo más. Cierro por derribo. Me voy a casa. Ya volveré.


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 miércoles, abril 08, 2009

inpass

En un inpass.
La rodilla me sigue doliendo, pero menos. Me sorprende en giros raros, en posturas. Hoy sentado en un taxi, rumbo a visita comercial, me dolió con el dolor sordo y acostumbrado. Pero no es bueno acostumbrarse al dolor. No me quiero parecer a house con lo del bastón. O vuelvo a rehabilitación (horas no tengo) o me hago el plan yo solo (lo que no tengo es voluntad).

Para este finde largo... estoy aquí, para el que me quiera. Yo... limpiaré la casita con mami para que se pueda uno subir a sentarse y comer gallinejas. Y grabaré con NT+V unos temas para un concurso. Y ensayaré con Vicky y los Vickingos (se está aún votando el nombre, podéis opinar: Vicky y los Vikingos, Temporada Baja, o Afonía Permanente, pero tenemos que tenerlo para el domingo). Y descansaré.

Lo dicho.


Inclusión de última hora (16:12): el mal habita en nosotros.

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 martes, abril 07, 2009

Al aire

Soy diestro. No en cuanto a grácil y atinado, sino en cuanto a que uso la mano derecha para las labores de precisión (salvo pelar gambas y langostinos, que lo hago de zurdo, y los nudos de las corbatas, que tengo mis días). De pequeño me manejaba mejor con las dos, pero vamos, la raqueta, el boli, y esa clase de cosas indican claramente cuál es mi mano buena.
Sin embargo tener que entrenar un equipo de niños de 12 años teniendo la rodilla izquierda muy tocada te acaba enseñando a tirar a portería no dejando la lesión como punto de apoyo. Resumiendo, que con la izquierda no le pego mal.
Pero claro, si de resultas de unos dardos que van pero no van, decides pegarle al dardo caído con todas tus fuerzas... sucede que la masa del dardo no dara para ofrecer reacción a la fuerza de la patada, y tu pierna casi parece que golpea al aire. Y claro, era la zurda. Y claro, es como que te estiren de ella con una cuerda. Y claro, he subido cojeando las escaleras del metro. Y claro, ando de un humor de perros.

Sé que debería hacer algo.

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 sábado, abril 04, 2009

confess

Me levanto temprano para realizar unos análisis que al final, no entiendo muy bien por qué, no me pueden hacer, con los ojos hinchados de dormirme llorando. El móvil tiene la pantalla sucia de lágrimas secas. Subiendo las escaleras para enseñar la casa por cuarta vez la rodilla chilla en cada peldaño. Menos mal que de la cabeza ando mejor: estas dos siempre se suman a las fiestas. Camino, hago unos recados, llego a casa, hablo por teléfono..., y apartando una vez más el bote lleno de ideas que necesitan ser escritas, vengo aquí a poner la frase que llevo toda la mañana dorando en mi cabeza. No la entiendo. Es esta frase: soy el demonio del azúcar. Pero no la entiendo. No soy el demonio del azucar. Soy el murciélago triste, y como tal sólo espero que llegue la noche, que por favor cese la pena.

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 viernes, abril 03, 2009

Muerto

No me he muerto. Pero ando sin fuerzas.
Rascarme y penar en culpa. Es lo que hago.

Prometo volver. Cuando vuelva la risa.

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