Quejarse de que tiene uno muchas cosas en la cabeza mola porque es más o menos como presumir de útil, necesario, imprescindible: si tengo muchas cosas en la cabeza es porque hay muchos asuntos que requieren mi atención.
Aun cuando la afirmación es un poco peregrina, por lo tajante, no deja de tener algo de cierto.
El caso, que es a lo que vengo, es que afortunados aquellos que tienen muchas cosas en la cabeza.
¡No os quejéis, seres atareados! Pues mejor tener mil cosas en las que pensar, que tener sólo una... y no parar de darle vueltas.
Madre mía.
Aun cuando la afirmación es un poco peregrina, por lo tajante, no deja de tener algo de cierto.
El caso, que es a lo que vengo, es que afortunados aquellos que tienen muchas cosas en la cabeza.
¡No os quejéis, seres atareados! Pues mejor tener mil cosas en las que pensar, que tener sólo una... y no parar de darle vueltas.
Madre mía.
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