La mala lengua v2.0
Etiquetas: la mala lengua
Vaya por delante que Chêjov no tiene nada que ver con esto. O igual sí, porque como es ruso, y los rusos igual inventaron la nieve (que no... que es Johnny Depp... y sus cortauñas...).
El caso es que ayer un zote, que por acertar un día con una frase de repetición (un poquito de por favor... madre mía) alcanza el estrellato (se vuelva) y protagoniza obras de teatro como si fuera Jean-Baptiste Poquelin, siendo a la vez capaz de, a tres veces por entrevista, hacerse abanderado e inmejorable cónsul del dequeísmo más cafre, consiguió sacar de paseo tras días de asueto la implacable hoja (y no es Excalibur), la húmeda imparable (y no es Jeena Jameson), la azote de los ineptos (de eso no hay)... la lengua mía.
Vamos a ver, lameruzo. Como decía el prohombre, vamos por partes:
El culpable de que se eche sosa cáustica en los lugares de paso atestados de nieve, e incluso en las zonas de paso susceptibles de helarse, no es Pepillo Blanco, ni Zapatero, ni Esperanza Aguirre, ni Alberto Ruiz, ni el consejero de turno. Ni siquiera el humilde operario. El culpable es... el sentido común. Y la bendita experiencia humana.
El culpable de que tu lindo y blanquito West Highland White Terrier se meta para el cuerpo trescientos gramos de nieve en mal estado... no es Pepillo Blanco, ni Zapatero, ni Esperanza Aguirre, ni Alberto Ruiz, ni el consejero de turno. Ni siquiera el humilde operario. El culpable es... el lindo perrito. Ah, y tú, claro.
Porque prefiero cuarenta veces que se te intoxique el chucho (a ti, a Churchill, a Cuchi Valenzuela... a quien sea) a que se me anden partiendo la cadera los abuelos, los tobillos mi madre, o la rodilla yo.
Porque está muy bien poner cara de penita, sacar al cánido (ay Pablo Motos... ¿se te metió Ana Rosa en el cuerpo?) y decir que es más guapo que Pepillo (que es cierto, pero hijo, se te gastó la gracia a la segunda... ¡coño! como la frase) y que estás muy enfadado y que qué malos son los políticos que dejan que se nos envenenen las mascotas, sin tener ni puta idea de la patochada que está diciendo
Porque mi Nuska, encarnación del mal, Cerbero del Averno, azote de los perros repipi... no se comía las mierdas de señores maleducados que encontraba por el parque... porque le poníamos bozal.
Que ya tenemos una edad, por favor, para andar echando culpas al rey de lo que hace mi señora.
No me cebo, porque a personajes de este estilo no se les puede achuchar mucho, que bastante tienen con lo que tienen, y mi mala lengua, aun siendo como es, sabe cuando no se debe hacer más leña... del arbol caduco.

miércoles, enero 13, 2010
2 Comments:
Era ahora ya hora de publicar una de estas. :)
Lo de la sal, como sigamos así (lanzándola al suelo alegremente unas dos semanas al año), nos va a pasar factura en la garganta, porque nos vamos a cargar los acuíferos, que es hacia donde van esas toneladas de sal.
Lo que pasa es que el progreso hace que nos volvamos gentes del mínimo esfuerzo y, en lugar de limpiar las calles con una pala (como toda la vida), preferimos el consumo inconsciente. Es que acaso esta forma de derretir el hielo de las calles la hemos descubierto en el siglo XXI (los urbanitas si, para nuestra desgracia).
No sé los demás, pero prefiero la lentitud en la limpieza de las calles contra algo tan bonito como una nevada (lo que además da trabajo, tan necesario hoy en día) y correr el riesgo de quebrar mis huesos a que Los refrescos dejen de cantar en Madrid aquello de "¡Aquí no hay playa!".
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