Tejados
Lo malo de la nieve es que no está pensada para soportar el trajín de 5,5 millones de personas subidas en sus zapatos, en sus coches y autobuses, lanzándose nieve, tiñendo lo blanco de negro. De ese modo acaba por retraer su colcha y esconderse en los lugares mejos dignos: bajos de coches aún por mover, recovecos no transitados.
Menos mal, al menos, que le quedan los tejados.
A no ser, claro, que se ponga a llover. En ese caso, y como diría Cirilo, todo a tomar por culo.
Siendo así... que apenas alcanza para muñecos de nieve, como para esperar que aguanten en los cristales los mensajes trazados por dedos, dejados a la intemperie. No así los besos.
Se jodió lo que se daba (frase de Tere, esta vez).
Sed buenos...

martes, enero 12, 2010
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