Artículo 44
Viene la señora Felisa contenta escaleras arriba. Y en lugar del rabo, como el gato gordo azote de alimañanas que vive, se conoce, en el alfeizar de la ventana del tercero, menea el bolso cuando llega a su casa porque su nietecito Felixín ha hecho de Luis Mejía en la versión escolar, para niños de 11 años, del Don Juan Tenorio de Zorrilla.
En ese momento baja por la escalera (debe venir del tejado, el muy tunante) Teddy Bautista, y le apuñala a la señora entre el tetamen sexagenario, rasgando abdomen abajo para posteriormente extraerle la entraña con sus dedos codiciosos. Claro, es que como era en el salón de actos del cole, la cosa ha salido gratis... y eso no hay quien lo permita.
Apenas duerme la señorita Macarena porque mañana sus niños de 7 años recitan, y representan, el "Give Peace a Chance" del peludo gafudo. Y cuando por fin consigue cerrar el ojo, de debajo de la cama sale la fría mano de aquél que mancilló el Judas de Lloyd weber para agarrar sus tobillos solteros y forzarla a perpetrar actos denigrantes en pago, entiéndalo señorita, de los derechos que vulneran sus 22 criaturitas canoras.
Esto es absurdo.
En lugar de perderme en retórica (jolín, piensa mi ego literario), voy a decirlo clarito. Que si me enredo en disquisiciones tales como la democratización cultural, no acabo, y esto empieza a quedarme largo.
No me suelo meter mucho con el asunto (apenas un par de veces) porque el tema cansa, y me gusta a mí, exclusivito oye, sacar la lengua a humedecer otros diversos menesteres.
Pero claro. Se me da la vuelta el píloro.
Vamos a ver. Los niñitos de 17 años no representan en el salón de actos del colegio/parroquia/asociación los "Cuatro corazones con freno y marchatrás" del Poncela para retirarse en el estrellato. Lo hacen para difundir cultura. Lo hacen para imbuirse en la cultura. Lo hacen, como cualquiera que haya participado alguna vez en su vida de un proceso educativo, para aprender. Aunque luego saquen 2 duros para pagarse el viaje de fin de curso.
Ni artículo 44 ni leches.
Del cabreo no me llega ni para decir más, porque de obvio da vergüenza, ni para lamer el sello que rubrica... mi mala lengua.
En ese momento baja por la escalera (debe venir del tejado, el muy tunante) Teddy Bautista, y le apuñala a la señora entre el tetamen sexagenario, rasgando abdomen abajo para posteriormente extraerle la entraña con sus dedos codiciosos. Claro, es que como era en el salón de actos del cole, la cosa ha salido gratis... y eso no hay quien lo permita.
Apenas duerme la señorita Macarena porque mañana sus niños de 7 años recitan, y representan, el "Give Peace a Chance" del peludo gafudo. Y cuando por fin consigue cerrar el ojo, de debajo de la cama sale la fría mano de aquél que mancilló el Judas de Lloyd weber para agarrar sus tobillos solteros y forzarla a perpetrar actos denigrantes en pago, entiéndalo señorita, de los derechos que vulneran sus 22 criaturitas canoras.
Esto es absurdo.
En lugar de perderme en retórica (jolín, piensa mi ego literario), voy a decirlo clarito. Que si me enredo en disquisiciones tales como la democratización cultural, no acabo, y esto empieza a quedarme largo.
No me suelo meter mucho con el asunto (apenas un par de veces) porque el tema cansa, y me gusta a mí, exclusivito oye, sacar la lengua a humedecer otros diversos menesteres.
Pero claro. Se me da la vuelta el píloro.
Vamos a ver. Los niñitos de 17 años no representan en el salón de actos del colegio/parroquia/asociación los "Cuatro corazones con freno y marchatrás" del Poncela para retirarse en el estrellato. Lo hacen para difundir cultura. Lo hacen para imbuirse en la cultura. Lo hacen, como cualquiera que haya participado alguna vez en su vida de un proceso educativo, para aprender. Aunque luego saquen 2 duros para pagarse el viaje de fin de curso.
Ni artículo 44 ni leches.
Del cabreo no me llega ni para decir más, porque de obvio da vergüenza, ni para lamer el sello que rubrica... mi mala lengua.
4 comentarios:
Si lo malo de esto es que lo habrá exigido algún idiota sin cultura. Mira que trabajar para esos y no saber que esa obra está en el dominio público desde hace unos siglos... ¡es para hacerle engrosar las ya abultadas listas del paro!
Pero la culpa no es suya, sino de los mismos que le dieron una educación de mierda, porque hay que maleducar a alguien para plantarse en un colegio pidiendo algo así. Menos mal que su prole serán gentes de bien, porque si no le darían una excusa para ir a pegar al profesor.
Hombre... siglos... pues 79 años exactamente.
Pero si bien es cierto que los derechos de explotación están ahí, cualquier juez les daría la razón a los chavales ya que no hay que ir a Oxford ni saber mucho de competencias educativas para ver que una obra de teatro como actividad extraescolar de centro que es, es una "cita e ilustración de la enseñanza" (art. 32 de la ley de propiedad intlectual).
Es decir, que había que darle una buena paliza a Teddy y sus secuaces, todos poseedores de un desolado y yermo (nótese el guiño generacióndelveintisieteño) cerebelo.
En lo del tiempo me has dado, aunque como quien dice: "eso fue en el siglo XX".
De todos modos no encaja en el artículo 32 de la LPI porque la cita ha de ser parcial, y no creo que se dejen parte de la obra sin representar.
Sapiencia, oye.
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