Don Miguel
"En la esquina, la casa nueva descolgaba sobre la calle sus miradores rebordeados también por un filo blanco de nieve. En el mirador del segundo se apiñaban curiosas las señoritas de Regatillo, chillonas y retozonas como otra bandada de gorriones. Al pie de los miradores un gomoso, con rizados bigotes, bombín y el característico bastoncito de Java, rondaba a las beldades. Doña Gregoria fulminó con una mirada terrible a las «descocadas» jóvenes.
-Día llegará -observó entre dientes- en que los hombres tendrán que subirse a los
árboles..."
Y a su hermana Rosa:
"-Hermana -dijo de pronto-,esta niña sigue siendo de la calidad del tordo: la cabecita
pequeña y el culo gordo."
Pues eso. Se lea.
*La sombra del ciprés es alargada. Miguel Delibes. Premio Nadal de novela 1948.

lunes, marzo 29, 2010
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