lunes, marzo 29, 2010

Don Miguel

Cuando uno lee... puede acabar (o empezar) leyendo a Doña Gregoria:

"En la esquina, la casa nueva descolgaba sobre la calle sus miradores rebordeados también por un filo blanco de nieve. En el mirador del segundo se apiñaban curiosas las señoritas de Regatillo, chillonas y retozonas como otra bandada de gorriones. Al pie de los miradores un gomoso, con rizados bigotes, bombín y el característico bastoncito de Java, rondaba a las beldades. Doña Gregoria fulminó con una mirada terrible a las «descocadas» jóvenes.

-Día llegará -observó entre dientes- en que los hombres tendrán que subirse a los
árboles..."

Y a su hermana Rosa:

"-Hermana -dijo de pronto-,esta niña sigue siendo de la calidad del tordo: la cabecita
pequeña y el culo gordo."

Pues eso. Se lea.

*La sombra del ciprés es alargada. Miguel Delibes. Premio Nadal de novela 1948.

publicado por Ángel Serrano @ 0 comentarios   Comentar
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