martes, marzo 09, 2010

Preguntas

Preguntas que nos salvan de las miradas que esperaban una contestación en firme que no tuvieron.
Preguntas que evalúan, sonsacan, dictaminan y ejecutan aun antes de haber salido del compás de las interrogaciones.
Preguntas que nos esperan, pacientes, al otro lado de la puerta.
Preguntas tontas, fáciles, que respondemos sin mirar, por si el brillo de las cosas nos confunde y damos largas cambiadas, o cortas vestidas de comunión.
Preguntas que somos, que hacemos, que nos vendemos, queriendo saber algo que no queremos, que ya sabemos, que no tenemos.
Preguntas que recibimos, escuchamos, alquilamos, pidiendo saber algo que queremos, que no sabemos, que ya tenemos.
Preguntas todas, una, tras la otra, y tras aquella otra, una.
Preguntas de salón, de banquete, de sofá. De cama, armario, entretelas. Preguntas vestidas de domingo. Preguntas invitadas a la fiesta.
Preguntas queridas, amables, necesarias, que como pequeño y único defecto tienen... que al final, para poder pararnos a respirar... necesitan, por lo menos, una respuesta.

¿No?