miércoles, mayo 05, 2010

Justo aquí

Con cada pasada le deja a uno silbando una melodía de notas tristes, rollo Debussy pensando en si saltar o no del alféizar. Y a la que nota uno que vuelve entrecierra los ojos, hunde la cabeza entre los hombros y lleva, si es que alcanza el tiempo, y la extremidad, las manos a ambos lados de la cabeza. Parece que por amortiguar, pero claro, no hay quien almohade un taladro de tal sinapsis.
Y si después se queda uno silbando, y antes se queda uno intentando prepararse, durante... uno lo que se queda es convertido en una masa informe pluricelular en proceso de micosis espontánea, y posterior fratricidio.

Humorada manera de decir que aquí, justo aquí, intento encontrar la manera de sacarme el cerebro por las orejas y apuñalarlo sobre la mesa.

Qué.

Dolor.

De cabeza.