Las nubes se enroscan, bailan, se tercian ante el cielo de poniente, tan sólo si la vida pasara ante nuestros ojos a 25 fotogramas por segundo. Al bajar de 8, para nosotros ellas están detenidas. Para ellas, nosotros somos tal vez siquiera fugaces.
Como dice Drexler, o casi, las nubes son más de amar la trama, más que el desenlace.
Y yo, que pienso cuán divertido sería andar en fase con un cúmulonimbo, lo que hago es salir por la puerta trasera (por la más pequeña de las dos, Alice rules) y batir apenas dos palmas. Que hay que reconocer el mérito... pero sin pasarse.
Menos mal que las cosas son como son (frase reaccionaria oye), y las nubes van a su rollo, y nosotros al nuestro. Y eso sí que es un desfase...
Buenas nubes a todos, si place.
Etiquetas: a pluma
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