Pues el caso es que se me había puesto en la punta de la lengua alegraros la jornada con una surtida ristra de chistes sobre maricones. Pero he pensado: igual lo lee algún homosexual y se enfada. Así que digo: los cuento de negros. Unos buenos chistes de negros. Pero claro, igual lo lee algún africano, afroamericano, sudamericano, indio especialmente ocre, nepalí tostado o eskimoo, y se enfada. Ya está, me pienso: unos de subnormalitos y paralíticos. Aunque entiendo que si pasa por aquí ANDE, o la AVT, o cualquier minusválido, autista, TGD people o uno de los muchos desafortunados afectados por cualquier discapacidad (como la miopía), seguramente se enfade. Catalanes. Uno cojonudo que contaba mi padre. O vascos. Sí de vascos. Uno cojonudo que contaba mi padre. O de andaluces. Uno cojonudo que contaba mi padre. Pero claro. Respetables ciudadanos los vascos y catalanes, que en absoluto deben ser considerados como conjunto sino como colorido enjambre de personalidades e intereses diferentes. No, mejor de vascos, andaluces o catalanes no, que se enfadarían y con razón. Entonces de curas. Además ahora… que se han puesto tan de moda. Un poco de sotana, aderezado con alguna monja, y listo. Joder, me puedo saber cien. Aunque claro, entre que igual no está el horno para bollos, y que es injusto atentar contra un colectivo que, a pesar de tener como todos miembros que ensucian, está plagado de personas que colaboran, ayudan y atienden por todo el mundo a millones de necesitados, igual se me enfada alguien. Lo tengo. Borrachos. El del cuco por ejemplo. Más español y común que los borrachos, poco. Aunque no me parece tan poco excesivamente bien hacer burla de un problema, porque en el fondo es un problema, que afecta y destruye tantos hogares en España. Mujeres. Esos no fallan. Y además, ser mujer no es, como lo anterior, ningún defecto. Un buen chiste de mujeres. Aunque claro…
Aunque.
Cierto es, como dice un amigo mío, que el fin de Arévalo no se debió al atroz incremento de popularidad de la frase “políticamente correcto”, sino a que era muy malo. Pero… ¿somos ahora mismo unos demonios amorales sin principios por haber escuchado sus chistes? ¿éramos incapaces de discernir lo que era abundar en el defecto común, en lo tópico, para hacer reír, de la ofensa gratuita y malvada?, ¿tan tontos somos que no podemos hacer sangre de nada porque se ofendería el colectivo? ¿tan tonto es el colectivo que es incapaz de reírse de sí mismo, y contrarrestar con otra salvajada?
No quiero decir con esto que el chiste esté en el centro de la evolución dialéctica, pero hombre… recuerdo que en su día bastaba con decir: voy a contar uno, pero conste que es un poco [fuerte/verde].
No quiero tampoco abanderar la vuelta a lo zafio y torpe, porque gracias Groucho, Toni Leblanc (o cómo comerse una manzana), Andy Kauffman o Joaquín Reyes tenemos a nuestra disposición otro tipo de humor. Pero una cosa es elegir el que más nos gusta, y otra ponernos finos. Entiendo a los ofendidos, pero entiendan los ofendidos que no era por ofender. Que nunca lo fue. De esta guisa, chistes de los de “algo”, sólo me quedan los de mi padre, y eso que no me los quite nadie, que el muerto es mío.
¿Acaso no recordamos cómo empezaba, en Telecinco, Humor Amarillo?
Hemos acabado haciendo sólo chistes sobre política. Que es la cosa del mundo que menos gracia tiene.
No hago reflexión alguna. Porque no soy yo quien debe hacerla.
Ale, a ver a Eugenio.
Pd.- Por orden:
-La zanahoria es buenísima para la vista. - Ah, ¿sí? - Sí, ayer me metí una en el culo y me hizo ver hasta las estrellas.
¿Qué diferencia hay entre un niño blanco con alas y uno negro con alas? Pues que el niño blanco es un ángel y el negro un murciélago.
¿Qué hace Irene Villa avanzando por el desierto? Croquetas.
- ¿Puede bajar a jugar carlitos al baloncesto? - ¡Pero si carlitos no tiene brazos ni piernas! - Por eso, es que bota que te cagas.
Qué es una palma de mano abierta? Un catalán muerto, porque si estuviera vivo sería un puño cerrado
- ¿Anda Patxi, de donde vienes? - ¿De operarme fimosis? - Joder¿ y qué tal? Nah, ya ves, esta chupa.
Dos andaluces: - Oye quillo,¿ como ze dice uno en ingle'? - Uan - Anda, como mi primo.
Una adolescente en el confesionario: - Padre, confieso que estoy enamorada de usted, pero ya sé que usted es cura y que está mal lo que siento. Padre, usted cree que me salvare ? - Te vas a salvar, hija, te vas a salvar... pero porque tengo una boda dentro de cinco minutos, que si no no te salva ni Dios!!
- Ponga una más jefe. - No caballero, que ya lleva usted una buena. - ¿Ve que la llevo buena? Pues mi mujer seguro que le pone pegas.
¿Porque las mujeres no saben nadar? Porque no caben en el fregadero.
Suena mientras remuevo el café, a mi lado, el tono de Noticiarios y Documentales (NO-DO) como melodía de móvil del caballero aledaño.
Con verle el gepeto no me ha bastado, porque si llevara pantalones rojos y camisa a rallas azules y blancas la cosa hubiera estado clara. Pero no. Cara normal. Pinta normal. Vamos, normal. Manazas incluso.
Así que sin que el caballero permita derivada alguna... optamos por el barrio.
Si fuera carabanchel... no se le ocurriría. Si fuera embajadores... a lo mejor a modo de chanza. Si fuera cualquier barrio cuna de adolescentes imbéciles, cualquier motivo valdría. Pero siendo la calle Diego de León...
Tampoco significa nada. Porque el tono del NODO es una de las pocas cosas remanentes de aquello de por sí algo humoradas. Junto con el tonito, la collares y las fotos con los pescados (que ni Felipe II oye).
Pero claro... tal y como están las cosas, lo mismo te aplaude un jubilado que te mete una paliza un estudiante de químicas. Y ya si te cruzas con un político... reemplazas a la niña de Rajoy como sujeto pasivo consciente de las coñas y chanzas del próximo semestre.
Resumiendo... que mañana habrá mala lengua si se me pone tiesa la papila. Que tan jodidas están las cosas que ya no se sabe si la gracia... tiene gracia o mal gusto.
Lo malo de mi depencia tecnológica a la hora del plasme literario, es que cuando me tiro infinitas horas pegado al teclado luego... no quiero más mamá.
Mamá... como los zorros. Se le ha vaciado el nido de pájaro, y la cueva de oso. Ahora, que a la Lola le pasa como a Fraga (no que sea un triceratops patizambo e inmortal): la calle es suya. Y dice que qué es eso de: "no, que el domingo como en casa de mi madre". Que aquí el domingo, o cuando sea, se come con mi madre, pero en la puta calle (se admiten sugerencias hosteleras, e incluso artistas invitados: Todo sobre mi madre).
En otro orden de cosas: creo que a Guille lo van a canonizar. Eso, o se le va a quedar colon irritable, o una úlcera, o el azúcar alto. O cara de gilipollas. Porque chico, qué paliza se está dando el pollo.
Y yo... mal. Lío. No abarco. Fallo a todos. No hago los deberes. Y fastidio lo que tenía casi arreglado.
A vueltas de la parte 1: cuentas hechas. Hoy ya he llegado tarde. 7:25 va a ser la hora buena.
Conclusiones sobre una cama de 1,50. - Lo de las dos almohadas no me satisface. Acabo en la hucha. - Lo de dormir en diagonal me genera dudas aún. - Elegir lado. Cuando he dormido solo, siempre he procurado tener el borde a la derecha. Pero acompañado suelo andar por la izquierda. Vamos, que no lo tengo glaro. - Inconveniente. Si duermo sólo en un lado no pasa nada, pero si voy, como es el caso, cambiando... el otro lado se me queda frío y luego me da el fresco cuando vuelvo.
Ahora bien, en metro apenas viajo:
Línea 3 (¿no tenía yo un cuento que se llamaba así?): Embajadores - Lavapiés - Sol - Callao. Línea 5 (el cuento tenía que hacérselo a ésta): Callao - Gran Vía - Chueca - Alonso Minga - Rubén Darío - Núñez de Balboa.
Considerando que pongo la parada en la que suba y en la que bajo, y Callao dos veces...
Dicho lo cual...
(Por cierto, si alguno ya está hasta el nabo de mi Diario de un cambio... bueno, que se consuele pensando en que ya queda menos)
De noche se ve la luna desde mi cama. De día, al empezar, la luz de tono arcilloso que pinta de soslayo los tejados.
Y ya en el metro...
Bicho orondo, pelopajizo, feo y con acento de cono sur, continente americano, se empotra en el vagón atestado (5 minutos de retraso en Callao embuten) y le dice con voz dulce al resto de arenques verticales: "¿No hay un huequito por ahí para mí?".
¿Huequito? Señora, usted lo que necesita es un helipuerto.
Adiós a sentarse en el metro. Leer sólo de Callao a Núñez de Balboa. Ojo a la línea 3. Amorosa oye. Recálculo de tiempos:
- A las 6:59 abro el ojo sin ayuda alguna. ¿La luz? - Apago dos veces el despertador del móvil. Estoy súpermegadespierto. Lo tengo controlado. - Los cojones. A las 7:37 se me abren de nuevo los ojos. Mierda. Me he dormido. - A las 8:22 entro por la puerta de Fidens. - Habrá que echar cuentas.
Los yonkis madrugan más que yo: al llegar al metro, ya estaban allí.
Sin hacer los deberes del curso CICE. Sin hacer el cartel del concierto. Sin web de Public House. Sin colgar el cuadro. Sin ver a la Lola. Sin escribir. Sin.
Vaya por delante, aunque no tenga mucho que ver, que yo no tengo nada en contra de los andaluces. Ni a favor. Pero uno hoy me ha ido a caer en gracia. Será por el poco rato que hemos estado juntos. 6 segundos.
Adelanto a un pollo trajeado, pero mal, que camina, mal también, por Juan Bravo. Es largo, más que un domingo sin dinero. Y andaba ya por tornar mi atención en otras cosas (todas las demás) cuando le oigo decir: "no, vino el otro, er que era gordito. Sí, er gordito. Gordito. Gordo, vamoh"
Ya digo, que no tiene nada que ver con acento o lugar de nacimiento. Es lo mismo que cuando me decían de pequeño "tío cómo te pasas". No me paso, ni me quedo corto. Acierto. "Llaneza, Sancho, que toda afectación es mala". Pues eso, Gracián al poder. Porque el diminutivo cariñoso no soporta dos rascados. Gordito... es un eufemismo para perezosos del verbo.
Mi madre dice: "Hijo por Dios". Y todo porque cuando alguien cruza como si fuera camino de la tumba un paso de cebra alumbrado por semáforo en rojo digo (táchese lo que no proceda):
- Vamos (vieja/gordo/enano/bobotonto...).
Que no es ser borde ni maleducado, sino eficaz.
Véase lo mencionado antes. O este ejemplo:
"No, vino una amiga de Pili. No, la que tenía un novio que era ciclista. No esa no, la que trajo al cumpleaños de Luisi un jersey con dinousarios rosas. No, esa es Maite. Es la que... aquella que te dijo que casi se matricula de Derecho pero que no lo hizo porque decía que era zurda..."
Agotador. Elige la cualidad que más impronta haya dejado en los que la hayan podido ver, y úsala. Veamos:
"No, vino una amiga de Pili. No, la que parece el Vesubio antes de arrasar Pompeya. Sí, esa."
Dejémonos de gilipolleces, vueltas tontas, roscas lingüisticas y cera barata. Como el rodeo no nos va a dar para ganar un Pulitzer, pues coñe, se abrevie y se deje la poca lumbre para otros menesteres.
De resultas del poco interés que despierta en mí el libro que porto, vago en los itinerarios mañaneros en un duermevela que igualmente distrae, y que su vez me permite ver a otros que comparten vagón conmigo. De ver he de decir que se ve poca cosa digna de mención (en todo caso para mencionar otro día). Más digno es lo que se lee. Pasada la fiebre de libros negros y rojos (otra vendrá), ahora, pagada la cuota informativa de prensa desplegada y molesta (y en su 90% gratuita), la diversidad recupera su espacio. Medio me ha dado toda la vida por presumir que leyendo unas líneas del vecino, por encima de su hombre, daríame para identificar el texto. Ni queriendo, claro. Y eso que hoy casi sonrío cuando he creído reconocer pasajes del diario de Mina Murray en una edición de bolsillo aledaña. Error, claro, pero oye... Y así de todo, claro. Lecturas para todos los gustos... para todas las personas. Gente leyendo, que es lo que importa, al fin y al cabo. Como vosotros ahora...
Se lamenta alguno que me dice que desde que no va en metro o en bus lee menos. Ya, bueno... rentabiliza, resta, calcula el tiempo... y siéntate, y abre un libro. UNO cualquiera.
Pese al cambio de modo concedido, mitad impuesto mitad solicitado, uno no consigue ver el brillo esperado en las superficies lisas de los muebles del diario. Y eso que las ganas han venido a jugar al menos la primera parte, también mitad obligadas mitad emocionadas. El caso es que si bien en un momento dejé de mirar el avance del calendario... vuelvo a pensar en plazos. Y eso ya sé a dónde me lleva. Es aquí. Es el ahora. Creo. Y escribo, por tanto, como un culo. Y el tiempo se queda, y nos mira pasar.
Buscando qué escribir. Qué verter, pues es más dejar caer en donde se sabe que cabe. Pero la idea más prosaica de la mañana pierde fuerza a cubierto, y lentamente dejo el barreño descubierto por si me da en algún momento por volver. Y entonces lee uno lo que dice un imbécil (no me voy a poner a escribir insultos, y sabéis que jamás he sacado la mala lengua a santo de la religión). Así que se me muda el ánimo en ligero y pienso en quejarme del Marca, que se queda corto en la portada, pues debería poner GENIO. Y ya. Pero me parece demasiado ligero entonces... y acabo poniendo algo que no dice sino lo que no puse.
Escucho, eso sí lo digo al menos, a Ruibal y Martirio. Y La Flor de Estambul.
Siendo más que perceptiva la óbvida faltura de espaciamiento que aqueja a mi remorfado zomidilio, se estudia (y aún así se suspende) la ponibilidad de horadar el falso techo con profusa fruición y albergar allende isabel los cuantos voluminados menos alustres que abitorran los espacios comunistas. Eso, o adicionar los cedeses cual vinilos (de esos de espiral por cara) en el Peletazo (Pêlê Mêlê de aquellas oye) con chincheta amodo de tallo aceroso de su esencia giralunada. Y Van Cock con dos orejas. Y rabo, chiiiiiico, y rabo. Que tienes unas cosas. O dar pávulo a la infame voracidad de las ratas. Hartáos, roedores, hartáos. Que si la de carne devora hormigón (antenas!! he dicho antenas!!!), poco me parece a mí que la de peluche se me coma el cartoné. O seguidamente optar por la adoptancia... del inquilino, y ceder la cédula de habitabilidad a los diversos, y yo volverme donde mi màma.
Las cajas lo dejan a uno descontento. A lo mejor si el espacio hubiera sido infinitamente mayor hubiera disfrutado más, pero dada la pretura... los cds no caben, los dvds no me gusta dónde están...
Tal vez son demasiadas cosas, tal vez debiera hacer selección. Cierto, de acuerdo, en algunos casos. Pero los DVDs son míos. Sólo míos. Mi tesoooooro. Y ya está.
Así que a ver cómo lo hacemos.
Por lo demás... gracias Mara, Sergio, Iratxe, Kike, Ainoa, Vicky.